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miércoles, 17 de junio de 2015

Las “Clavículas de Salomón”, el mito de un libro mágico.



Hoy quiero compartir con todos vosotros una de las obras más enigmáticas y confusas de la literatura esotérica, las conocidas “Clavículas de Salomón” o Masteah Shalomoh. Obra muy apreciada durante siglos por hechiceros, magos y nigromantes.

Las “Clavículas de Salomón” o Masteah Shalomoh, es un libro repleto de conjuros, invocaciones, rituales y todo lo concerniente a la magia ritual, admirado y buscado por todo coleccionista o estudioso del ocultismo. El problema de ser un libro tan codiciado, codiciado muchas ediciones han sido objeto de descrédito, confusión y manipulación y, a día de hoy, no puede afirmarse con total certeza que exista una edición legítima al original.

En 1350, el papa Inocencio VI ordenó quemar un voluminoso manuscrito conocido como “Libro de Salomón” el cual se encontraba repleto de conjuros y diferentes rituales para la evocación de los demonios. En la Biblioteca Nacional de París existe una edición fechada en 1641 que ha sido objeto de varios estudios y ediciones, entre ellas la que pone al público la editorial Humanitas

La editorial Humanitas describe las “Clavículas de Salomón” o Masteah Shalomoh con estas palabras:

“Todo el Universo ha sabido, hasta hoy, que, desde tiempo inmemorial, Salomón estaba en posesión de todas las ciencias infundidas a través de los sabios preceptos y de las enseñanzas de un ángel, al cual pareció estar tan sumiso y obediente que, además del don de sabiduría que le pidiera, obtuvo, y no sin admiración, toda otra suerte de virtudes. Todo lo cual hizo que, llegando Salomón al término de sus días, él mismo estableciese que su hijo Roboam, por sucesión, hiciérase cargo de un testa­mento que contenía todas las ciencias de las que él usare y disfrutare hasta el día de su muerte. Los Rabinos que, después de él, procuraron guardar celosamente este testamento, nombraron a éste último las Clavículas de Salomón, nombre con el cual hicieron grabar un libro hecho de cortezas de cedro, y en donde los pantáculos aparecían en caracteres hebreos y sobre planchas de cobre, a fin de poder ser conservados para la posteridad….”

No se puede afirmar que el autor de esta obra mágica sea realmente el Rey Salomón, ya que no existen documentos fehacientes que puedan sustentar esta posibilidad, sin embargo la edición mencionada si se atribuye a este gran sabio y que algunos consideran un gran mago.

El profesor Marinus Gout, de la Universidad de Delft, Holanda, indica en un texto titulado “El Rey Salomón y su Templo” y traducido por Juan R. Cuadra que las excavaciones arqueológicas y los estudios sobre los textos que se escribieron en la época del Rey Salomón indican que no escribió ningún libro del Antiguo Testamento. El Libro de los Proverbios fue compuesto 500 años después de su muerte. Según Gout uno de los más conocidos libros apócrifos de la Biblia es el conocido como “Testamento del rey Salomón” y que fue escrito en el siglo I a.C. Mayor difusión tuvieron las “clavículas” que tras la invención de la imprenta el libro aumentó considerablemente hasta el siglo XVIII en el que se añadieron nuevos comentarios e ilustraciones. En la actualidad, continúa Gout, se ha demostrado que su texto fue escrito originalmente en el siglo I d.C.

Si retrocedemos en el tiempo, en la época de Vespasiano, siglo I de la era cristiana ya circulaba un libro cuyo contenido hablaba de la evocación de los diablos y que estaba atribuido a Salomón. Flavio Josefo cuenta que en aquella época un judío llamado Eleazar disponía de un ejemplar de este grimorio y que en presencia de Vespasiano exorcizaba a los endemoniados colocándoles en la nariz un anillo al que se le ataba una raíz que Salomón designaba para estos fines, mientras Eleazar recitaba unas palabras que Salomón también especificaba. Es muy probable que las verdaderas Clavículas fueran estas...