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martes, 10 de marzo de 2015

Rasputín, el monje endiablado.


Hoy quiero compartir con todos vosotros la historia de un personaje que ha pasado a la historia como una de los más enigmáticos y sorprendentes de todos los tiempos. Un hombre del que aun a día de hoy se siguen descubriendo cosas nuevas con el paso de los años que nos sorprenden a cada cual más. Hablamos de Gregori  Yefimovich Novikh Rasputín, más conocido como Rasputín, el "monje loco" o "monje endiablado".


Nadie logra saber con certeza la fecha en la que Gregori  Yefimovich Novikh Rasputín nació, se dice que a principios de 1869 y también que a mediados de 1872, pero lo que es cierto es que nació en el seno de una familia humilde, de origen campesino.Desde pequeño fue autodidacta y aseguraba ver y sentir la presencia de la Virgen María, la cual lo llamaba y le hablaba.

Junto a tales afirmaciones, a medida que Rasputín fue creciendo, comenzó a hacer predicciones de todo tipo, no había un solo tema que se le resistiera y éstas se fueron haciendo muy populares entre los habitantes de la zona.

Según lo que hemos podido saber a través de las crónicas y los testimonios de aquellos que conocieron a Rasputín, era un hombre alto, fuerte y de gran complexión, tenía un fuerte carácter y una elocuencia que transmitía algo, no se puede decir que seguridad, pero lo cierto es que cautivaba y convencía a todo aquel que lo escuchaba.

Siendo así, pronto formó un grupo de seguidores incondicionales, seguidores que no dudaron en dejar a sus familias por seguir a quienes ellos afirmaban que era un enviado de Dios.

Pero la vocación parece que le merma , gran aficionado a las grandes fiestas,, las mujeres y el buen vino, sin haber llegado a cumplir los veinte años, Rasputín se casa con una joven, con la que tendría cuatro hijos.

Se cuenta que siempre estuvo relacionado con diferentes organizaciones secretas e incluso aprendió gran parte de todo lo que sabía en ellas. Aprendió a hipnotizar a la gente con su mirada y conseguía que hicieran aquello que él quería.

En 1901 recobra su vocación religiosa con más fuerza si cabe y abandona a su mujer y sus hijos, para emprender un largo viaje por Tierra Santa y Grecia, donde se formó junto a monjes ortodoxos.  Cuando creyó que sabía todo lo que necesitaba saber, regresó a Rusia, donde vivía de la ayuda que recibía de la gente, tanto en comida como en hospedaje, afirman que en recompensa, Rasputín los curaba de las enfermedades y preocupaciones que tuviesen.

Ya en San Petersburgo, continúa haciendo sus predicciones y ayudando a quienes se lo solicitaban, en una clara vocación hacia los demás. Es aquí donde logra conocer a monseñor Teofán, inspector de la Academia de Teología de la ciudad, del que pronto se hace buen amigo.

Teofán ayuda a Rasputín a darse a conocer dentro del círculo más elitista y selecto de la ciudad, cosa que éste aprovecha. Con una fama que lo precedía, Rasputín  era conocido y reconocido como un hombre tocado por la mano de Dios, en un momento en el que el heredero al trono estaba gravemente enfermo a causa de la hemofilia que padecía, la Zarina manda llamar a Rasputín a para que, con sus famosos poderes curativos, sanase el futuro Zar de Rusia. 

Rasputín curó de forma temporal al infante, lo que le otorgó la confianza plena de la Zarina Alexandra Fiodorovna, una mujer extremadamente religiosa y muy supersticiosa. Rasputín mandó a la Zarina postrarse ante Dios y la Virgen y les suplicase por la curación de su hijo, cosa que ésta hizo sin pensarlo dos veces.

Estos hechos impulsaron a Rasputín a palacio, ya que tras las evidentes pruebas obtenidas, la Zarina no tenía duda de que Rasputín era un enviado de Dios y debía estar en la palacio junto a ella. Rasputín pasó a vivir de forma permanente en el palacio de los Zares a pesar de que el Zar Nicolás II no terminaba de confiar del todo en él, ya que pese a su reputación de sanador, otras dotes suyas eran también muy conocidas, como el gusto por las mujeres o el vino, pero influenciado por la Zarina, Nicolás II terminó aceptando.

Muy pronto la Zarina estaba totalmente influenciada por el monje, no había decisión ni acto de que no le consultase previamente, lo que le llevó a colocarlo en un puesto de gran poder dentro del Gobierno del Zar. Pero fue en la celebración del tercer centenario de los Romanov en el trono, cuando Rasputín consolidó su poder dentro de palacio, siendo colocado en un lugar de honor entre los invitados.

A pesar de que la tensa calma dentro de palacio no parecía afectar la vida del Zar, el estallido de la Primera Guerra Mundial desencadenó un enfrentamiento que  el Zar había estado evitando, tenía que enfrentarse a sus familiares, el resto de monarcas europeos, y así lo hizo. Encabezando su ejército, el Zar Nicolás II se dedicó a la Gran Guerra y a defender los intereses de su país, dejando a Rasputín el mando del Gobierno de Rusia en su ausencia.  Rasputín había alcanzado el máximo poder a base de engaños e influencias muy lejos de las funciones que como monje le correspondían, gobernando de forma absolutista.

En un puesto como el que tenía ahora, Rasputín se vio sobrepasado por la fama que le precedía, tanto la buena como la malo, y fue esta última la que hizo al pueblo dejar de confiar en la familia Romanov, y unido ésto a la pobreza y la inseguridad que se vivía, provocó que el pueblo se levantara en armas.

Rasputín provocó con sus hechos que la nobleza viera en peligro su posición, provocando un descontento entre la clase más alta, que ya lo tenían mal mirado por la forma de gobernar que tenía y por las orgías más que de sobra conocidas que el monje organizaba cada vez con más asiduidad.

La respuesta de la Zarina fue mandarlo a la capilla real para ver al Pope, pero vieron que la salud mental de Rasputín parecía no estar bien, lo que decidieron, por miedo a que hiciera una locura, expulsarlo de palacio llamándolo "monje endiablado". Mal visto por la Iglesia Ortodoxa por sus actos y despreciado por la Zarina, la que hasta ahora había sido su protectora, ya nada impidió a Rasputín entregarse a los placeres que más anhelaba, las mujeres y el vino.

Aun fuera de palacio, Rasputín mantenía mucho poder e influencia dentro de la corte, cosa incomprensible por lo que había hecho, pero lo nobles, encabezados por el príncipe Félix Yusupov, decidieron poner punto y final a un hombre que les estaba poniendo en peligro a ellos y a la estabilidad, cada vez más dañada, de la sociedad rusa.

Félix Yusupov mandó llamar a Rasputín a palacio, invitado para visitar a una sobrina del Zar que no se encontraba bien de salud, con esta excusa le prepararon en agradecimiento una opulenta cena, que conocida la gula de Rasputín, no supo despreciar. El vino había sido envenenado previamente con una cantidad muy grande de cianuro, pero a pesar de ello, se dice que Rasputín no murió, y ante este hecho,  Félix Yusupov desesperado lo abatió con tres tiros, pero Rasputín se levantó y atacó al príncipe. Deseperado, ataron de pies y manos al "monje endiablado" y lo arrojaron al río Neva, donde se dice que lo encontraron con una de las manos desatada.

Afirman que trataron de arrancarle el corazón para evitar que un ser como él volviera de nuevo a la vida, pero no se llevó a cabo tal acto. Lo que sí sucedió fue que, en caso de que resucitase, para causarle el mayor de los daños posibles, conociendo los gustos que tenía Rasputín, le fue arrancado el miembro viril.  Se dice que el miembro que en la actualidad se expone al público en el Museo Erótico de la ciudad le perteneció.

A pesar de lo que se pudiera pensar, se dice que Rasputín sabía de su suerte, por lo que no dudó en lanzar una serie de predicciones que con el tiempo le dieron la razón. 
El monje vaticinó lo siguiente: "Siento que moriré antes del primero de Enero... si soy asesinado por plebeyos, y especialmente por mis hermanos los campesinos rusos, nada tendrás que temer... tu trono se asentará por cientos de años y tu hijo será Emperador y Zar. Pero si soy asesinado por nobles, mí sangre permanecerá en sus manos por veinticinco años. Tendrán que abandonar Rusia, los hermanos se enfrentarán a los hermanos, el odio dividirá las familias y el país se quedará sin nobleza o Imperio..." 
La fecha oficial de la muerte de Rasputín fue la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916.

A continuación os dejo otras de las predicciones que se dice que fueron hechos por el "monje endiablado":

"El aire que hoy desciende a nuestros pulmones para llevar la vida, llevará un día la muerte. Y llegará el día en que no habrá montaña ni colina; no habrá mar ni lago que no sean envueltos por el hálito fétido de la Muerte. Y todos los hombres respirarán la Muerte, y todos los hombres morirán a causa de los venenos suspendidos en el aire."

"Mahoma dejará su casa, recorriendo el camino de los padres. Y las guerras estallarán como temporales de verano, abatiendo plantas y desbastando campos, hasta el día en que se descubrirá que la palabra de Dios es una aunque sea pronunciada en lenguas distintas. Entonces la mesa será única, como único será el pan."


"Y cuando los dos fuegos sean apagados, un tercer fuego quemará las cenizas. Pocos hombres y pocas cosas quedarán; pero lo que quede deberá ser sometido a una nueva purificación, antes de entrar en el nuevo paraíso terrestre."